Por Rafael Vinicio Herrera, Miembro del Foro Cultural de Jarabacoa
En marzo del año 1987 escribimos este artículo, como parte de un trabajo más amplio, con propuestas al Ayuntamiento, donde fijábamos posición frente a la crítica situación por la que atravesaba la banda y academia municipal de música de Jarabacoa en ese entonces. Quizás la situación hoy día es otra, pero creemos que sigue siendo válida la reflexión, si en verdad creemos que la música es un componente que puede contribuir al desarrollo cultural de nuestro pueblo y vale la pena invertir en ella para garantizar una banda de música de calidad.
Desde la fundación de la Banda Municipal de Música de Jarabacoa, se han ido acumulando problemas y dificultades que han impedido que los Jarabacoenses nos sintamos orgullosos de tener una banda de música organizada, profesional y de calidad. En cambio, nos queda bajar la frente y admitir que es vergonzoso el estado actual de la banda. El descuido y la indiferencia de los encargados de velar por su bienestar, ha dado al traste con los ideales de buen funcionamiento de la banda; han estrangulado el futuro y el desarrollo de la música. Lo que queda de la banda, no merece dicho nombre. El grupo persiste gracias a la buena voluntad de unos cuantos músicos que se han mantenido soplando desvencijados instrumentos, aunque no estén seguros si es música lo que sale a través de ellos o son lamentos y quejas que no llegan a los oídos de autoridades sordas e indiferentes.
Dirían algunos que deshonra el ser músico en estas condiciones, pero aunque así fuere, estos músicos, pese a sus fallas y defectos, tienen méritos por mantener con vida la banda de música.
¿Cómo puede existir una banda sin instrumentos, sin dirección y sin recursos? ¿Cómo puede crecer y desarrollarse una banda de música si no hay una escuela de música funcional de donde se pueda nutrir dicha banda?
Hay un local con el nombre de academia de música, pero no hay instrumentos ni estudiantes. ¿Cómo puede haber progreso, cuando ni existe un programa que oriente las actividades de la escuela de música, ni tampoco parece existir el interés por rescatar este importante proyecto? ¿De dónde salen los músicos, sino de una academia o escuela? ¿Dónde está esa academia? Solo queda un local vacío que a veces abre una puerta, como para dar a entender que no ha muerto. ¿Dónde está la banda de música que en otros tiempos era el orgullo del pueblo, a pesar de sus dificultades? Si, a pesar de sus problemas, la banda dio muestra de esplendor como se puede notar por las fotos que se han mostrado. Hoy, de la banda de música solo queda el recuerdo de una mejor época y los escombros que atestiguan que una vez hubo una banda más o menos funcional.
Es bueno que se sepa de una vez por todas, que la música no tiene credo, es universal; no puede estar atada al palenque de ninguna política caprichosa.
La responsabilidad, necesariamente, recae sobre los hombros de quienes tienen la misión de garantizar un buen servicio a la comunidad. Muchas veces se quiere buscar un chivo expiatorio para descargar sobre otros las causas del problema y la culpa de lo que sucede.
No habrá solución a los problemas si se sigue la bochornosa practica de las acusaciones y contra acusaciones: el Ayuntamiento acusa a los músicos, los músicos al Ayuntamiento. El asunto se torna más complejo cuando entra en escena la figura del director de la banda, que a su vez, se limpia atribuyendo a otros, culpabilidad sobre el problema.
El peor enemigo ha sido este vergonzoso juego, el cual no beneficia a nadie, por el contrario, hace daño a la imagen del Ayuntamiento que muestra una incapacidad poco común para enfrentar este problema; también hace daño a los músicos y en especial al director que desluce su capacidad y su formación como músico.
La preocupación nuestra, no es ir a favor de uno ni de otro, sino exigir que se le busque una solución a este grave problema, antes que no tenga solución. Si hay que tomar medidas drásticas, en caso que sean necesarias, estamos dispuestos a apoyar esas medidas, siempre que estas sean justas y busquen subsanar los problemas que aquejan la academia y banda de música.
Proponemos un dialogo entre los que están ligados a este problema y que cada cual busque cumplir la misión que le toca, ya que para eso han sido elegidos.
El pueblo, que sufre la privación de un eficiente servicio, no está ajeno a todo este problema y aunque traten de disfrazarse de santidad y de bienhechores, conoce a los responsables y sabrá ajustar cuentas a su debido tiempo. El pueblo elige a sus representantes par que sean servidores públicos y atiendan a las necesidades de la comunidad. El problema en cuestión es una necesidad que la han ignorado las autoridades actuales y todas las personas que han a las presentes en el ejercicio de la administración pública.
El pueblo no tiene que mendigar estos servicios, porque es un derecho que le asiste, porque el pueblo es quien aporta los recursos. No es una limosna. El pueblo tiene derecho a exigir que se le atienda y que se respeten sus derechos.
Si se administran correctamente los recursos, aunque sean exiguos, se puede atender esta y otras necesidades y no darle larga a los problemas con el pretexto de falta de recursos que es el cliché favorito de algunos funcionarios para justificar su inoperancia.
Nuestro propósito no es zaherir ni hacer crítica de carácter político partidista, sino que toda nuestra preocupación esta cimentada sobre el deber que todos tenemos de luchar para que nuestro pueblo se desarrolle y de contribuir para que nuestra sociedad sea cada vez mejor.
Estamos dispuestos a trabajar junto a aquel que persiga como meta hacer de Jarabacoa una comunidad de hombres y mujeres preocupadas por la calidad de vida de nuestro pueblo.
Jarabacoa va a ser objeto de acelerados cambios, dada las condiciones actuales: carretera nueva y proyectos de la explotación de los recursos que poseemos. El turismo será más activo y concitaremos la atención de las demás ciudades del país y por tanto, el pueblo será frecuentado por muchos visitantes.
Por estas y otras razones, hoy se hace necesario que haya una banda de música y una academia de categoría, porque eso garantizaría una alternativa de diversión sana para los que nos visitan. De no existir esto, existiría entonces, la posibilidad de que se refuercen los males que van degradando los valores morales y espirituales que tenemos.
Es importante mantener los acostumbrados conciertos de la banda de música, tanto para el disfrute de los Jarabacoenses como para los turistas que nos visitan, a los cuales no podemos presentarle una banda destartalada, haciendo más ruido que música y tocando piezas añejas, sin partitura ni atriles, porque de tanto tocar lo mismo ya ni esas cosas se necesitan.
Esto no va a lograrse si la conducta de quienes pueden y deben tomar medidas para esto, solo sea el limpiarse las manos haciendo gala de una inocencia fingida y poco coherente.
Marzo, 1987